31/8/12

Encontrando El Camino



Vamos de paseo por la vida, a la expectativa siempre de saber lo que habrá en la próxima curva, al doblar la próxima calle o al cruzar el puente. Vivimos a la expectativa de saber que habrá detrás de la Gran Montaña, que mundo se esconderá en la otra ladera del Gran Río. Muchos nos dedicamos a eso, a vivir caminando al lado de la Orilla, pensando en si será bueno lanzarnos al río y tratar de llegar hasta el otro lado, apoyados por la fuerza de nuestros brazos y de nuestra mente. Pero la comodidad de estar en la orilla, tomando el Sol, sin problemas nos hace declinar o pasar cada día de nuestra existencia prometiéndonos vilmente “Mañana que tenga más ánimo lo cruzo” “Otro día que esté haciendo un poco más de Sol” “Ahora no, porque me pierdo el Cara a Cara de PDNT(?)” en fin, casi siempre tenemos una excusa. Y se llega ese momento en el cuál puede más la decisión que las excusas que se alojan cada tanto en nuestra mente, nos decidimos a lanzarnos al agua y empezar a nadar hacia el otro lado del Río, pero, para ese momento estaremos tan Viejos, o sin la fuerza necesario y/o adecuada para hacerle frente a ese Río - que ante nuestros ojos se ve tranquilo y manso - pero, una vez le enfrentamos, esa tranquilidad pasa a ser la lucha contra una Bestia Indomable a la cual si le damos el más mínimo de ventaja, nos arrastrará hacia lugares tan desconocidos en los cuales correremos el riesgo de Morir por culpa de la Locura causada por la desesperación de no encontrar el camino de regreso hacia esa Orilla en la que tan confortablemente vivíamos. A muchos se nos presenta así la vida. Muchos fundamentan o soportan sus razones de lanzarse a enfrentar las indomables y traicioneras aguas del Río, sólo por el hecho de ver desde nuestro lado, gente en el otro sonriente, plenamente feliz y saber con ello, que si seguimos en la orilla en la cual nacimos, nuestra existencia será una existencia más. Sin sentido. De las tantas que ha tenido la oportunidad de ver este Universo.

A muchos se nos pasa por la mente empuñar la espada y arrojarnos a la Batalla por el sólo hecho de Emular las Victorias que otros de una forma Honorable, se encargan de mostrarnos día tras día. Una vez tomamos la Espada, nos damos cuenta que esta pesa, y dicho peso la hace difícil de dominar. Aún así, a pesar de ese peso y lo torpes que somos en el uso de la misma, nos metemos al campo de Batalla. Allí la cosa se pone más jodida, pues, las batallas, son peleadas por Guerreros consientes de la importancia de las mismas. Nuestro impulso llega sólo hasta que el momento de la verdad nos llama a Combatir, y el peso de la Espada y la poca experticia en el Arte de la Guerra hace que la Batalla nos trague Vivos y pasemos a ser sólo una pequeña ventisca que alguna vez en algún lugar del Universo se encargó de hacerle una Caricia a un casi marchito pastizal. La Nada misma en toda su Expresión.

A eso nos lleva el poco análisis de este sueño, esta Ilusión, este Juego, en fin, hay tantos contrastes, tantos significados para llamar a algo universal que es la VIDA. Pecamos por creer que sólo basta un poco de preparación para salir a afrontarla. Las Batallas a diario nos demuestran que, quienes triunfan en las mismas son aquellos que constantemente viven en preparación Mental y Corporal para luchar. Dice el Bushido (Código de los Samurai) algo así: “El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte”, para darnos a entender que debemos ser arriesgados, dejar el temor del otro lado del Río, pero, no pecar ni dejar que nuestra visión sea cegada por el exceso de confianza que la poca experiencia y el poco conocimiento del vivir aún no nos otorga. Y lo cita un gran aparte de la Oración de Guerreros ” A los más viejos verás, tratando de hacer lo más, y aparentando lo menos” (Oración a la Milicia).
Traigo esta vez este escrito, no como Filosofía barata, ni más faltaba. No llego ni a ser el asomo de Poeta, mucho menos voy a ser filosofo. Pero si es algo que lo trae a mi mente el reflexionar sobre los extremos. El de Sobrades al creernos sabedores de todo lo que a un tema respecta, solo por haber leído un puñado de páginas de X ó Y Libro. Y está el otro extremo, de aquel que se lanza al Abismo sin Paracaídas y ante el hecho de salir sólo con unos cuántos golpes en el primer intento vuelve y se lanza, pero, en esa(s) Segunda(s) Oportunidad(es) La vida y el destino no son tan  benévolos y terminar por apagar la llama de su existencia.



Hoy más que nunca, he encontrado algo que a diario me hace enfocar mi visión en cosas en las cuales antes ni me fijaba (No, no estoy viendo las fotos de Yidis Medina en Soho). De un tiempo para acá me he dado a la tarea de Pensar en algo tan complicado como La Realidad, la Verdad sobre o de las cosas. El ir y venir, mirar y descartar en este aspecto me han llevado a pensar que, las verdades absolutas no es que no existan. Pueden llegar a existir, con el agravante de que estas serán Realidad sólo en el aspecto Individual. Las verdades que le muestran el Camino a uno, no Significan que sean el Camino correcto para el resto. La Única Verdad que cada quien puede servirle, será esa que al ser aplicada, nos reconforte y nos llene totalmente de tranquilidad.

Por ende, y con el riesgo de contradecirme con el Inicio del escrito, la Verdad no está en decir que lo mejor para el Ser humano es o será siempre lanzarse a la otra Orilla del Río, ni tampoco será la de quedarse siempre en aquella dónde Surgió. La verdad de las Cosas se revelará en el momento que decidamos lanzarnos o no, entendiendo que sea una u otra la decisión que se tome, esta será la Mejor para Nosotros. 
Concluyo entonces con que, el error más grave que vivimos cometiendo, es el de buscar el Éxito y la Felicidad PERSONAL en ejemplos que la vida y los medios nos ponen, optamos por tomar el rumbo de uno de esos tantos ejemplos y terminamos seleccionando el camino, no más fácil ni más complejo, pero si el que menos felices nos hace. Creo que Observar a nuestro alrededor sirve, ver a la gente triunfando es bueno, lo que no creo sea tan bueno, sea el pensar que eso que a ellos les hace felices, terminará siendo lo que también nos hará felices sin antes detenernos a preguntárnoslo sinceramente. Es como en el Restaurante a dónde suelo almorzar, el Viernes es "Viernes de Fríjoles" hay gente, que va y pide otra cosa. "Pero mirá que amargos, viejo!" Dirá usted. Pero, esto no es más que la forma de demostrar todo lo que acabo de escribir. [y todo eso era para justificar su viaje a la Sala de Interné(?)]  La vida nos pone en ese Restaurante, nos presenta Varios Menú, lo que tenemos que hacer es con base a NUESTROS GUSTOS PERSONALES, que plato de ese menú vamos a ordenar y simplemente Disfrutarlo.

Canción Recomendada: Rise - Eddie Vedder

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1 comentario:

Juan Alvarez dijo...

Grosso! muy buen artículo don Heiller